
Ahora que se aproxima la primavera y que ya apetece empezar a hacer planes de fin de semana o de cara a las vacaciones de verano, os voy a enseñar una granja que nosotros visitamos el pasado mes de agosto y que volveremos a visitar este verano.
Situada a 30 min de Santiago y 40min de La Coruña, se encuentra Casa Grande de Xanceda, una empresa familiar dedicada a la elaboración de productos lácteos ecológicos de alta calidad, que visitamos el pasado verano y nos enamoró.
La granja se puede visitar (reservando siempre con antelación la visita en su página web) y con un coste de 4,50€/persona (los menores de 2 años no pagan). Es una experiencia que os recomiendo totalmente, sobretodo si tenéis niñ@s, porque disfrutan al máximo de todo lo que allí les enseñan.
El nombre de la granja se debe a una casona del siglo XVIII situada en los terrenos de la granja y en la que actualmente se encuentran las oficinas y la eco-tienda.
El origen de esta granja, se remonta a los años 60, cuando Felipe y Victoria Fernández-Armesto, fundaron la ganadería con 20 vacas frisonas que trajeron en barco desde Canadá. Desde el principio, la preocupación de Felipe y Victoria fue el bienestar de las vacas, porque aunque en esa época no existía la agricultura ecológica certificada oficialmente, ellos creían en una forma de ganadería basada en el pastoreo. Desde el principio, optaron por evitar el uso de pesticidas, herbicidas y otros productos químicos, con el convencimiento de que había una forma más responsable y respetuosa de producir lácteos. Y con el paso de los años, las 30 hectáreas de pastos y 20 vacas iniciales, se han convertido en las 200 hectáreas y más de 350 cabezas de ganado con las que ahora mismo cuenta la eco granja.

Como no podía ser de otra forma, en la granja hay terneros, así que los veréis en su guardería e incluso tendréis la oportunidad de darles un biberón. Ya os digo que se los tragan en menos de diez segundos… una experiencia muy bonita.
Visitaréis el gallinero y el eco zoo (como yo le llamo), donde podréis ver, cepillar y dar de comer a otros animales que también viven en la granja.
En la visita, id siempre con los ojos muy abiertos, porque en todos los rincones hay algo bonito, original o simpático, por no hablar de los carteles que os encontraréis por la granja… no os dejarán indiferentes.
Si a estas alturas del post, alguien duda que el entretenimiento no estuviese asegurado, os digo que la granja también cuenta con un eco-parque de lo más rústico para los peques (y no tan peques) y tenéis entretenimiento y risas garantizadas.
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